Cuervo, por él mismo Entrevista: Jorge Vega

Publicado: 5 marzo, 2011 en Sin categoría

Palmeras de la playa El Lunquillo; Cuba

Miguel Ángel Cuervo Romero es un hombre de largos monólogos y hablar pausado, un hombre que paladea el sabor de las palabras. Descansa en un sillón reclinable vestido con un pantalón holgado y una camisa colorida. A su alrededor suena la música. Ha perdido peso, pero en sus ojos continúa brillando la inteligencia. De a ratos fuma.

La bicicleta


Me iba desde mi casa hasta la Estancia. Diario. Es más, dejé la bicicleta y es cuando me puse mal. Llevaba nueve años y hacía veinticinco minutos al Cedart. Me decían: te van a matar. No matan a los pendejos, yo iba espejeando. Hay muchos tipos violentos que te quieren dar en la torre. Me servía pelearme con éste, con aquel, porque canalizaba mi coraje. Llegaba a la escuela tranquilito. Me divertía en la bicicleta, canalizaba mi tensión y además me desquitaba de todos esos cabrones. Estaba bien por el colesterol, sin triglicéridos. Los médicos decían que estaba muy bien. Pero mira, me agarró el carcinoma. A ver si salva uno el pellejo… si lo salvo bien, y si no, pues ya. De todos modos setenta años son suficientes. Por lo menos tengo diez mil, nueve mil libros. Tengo en que distraerme, pero toda esa gente que no tiene nada de eso, ni libros, ni hábitos, que nada más está esperando la muerte a lo pendejo… debe ser horrible. Veo a esos señores que nada más están sentados en un equipal. Yo ni madres; hasta Peter Pan vuelvo a leer. 

Los orígenes

Desde niño hacía abstracciones locas. Todavía alcancé a ver esos trabajos míos que guardaba mi tía. Me comentaba: mira, aquí decías que esto era un corral de puercos. Pero visto en toma aérea. Le contestaba: los puercos eran puntitos. Desde entonces era abstracto, conceptual.
Mis padres nos llevaban a exposiciones, a conciertos en el Distrito Federal. Veía mucho teatro, en televisión, por ejemplo el teatro de Manolo Fábregas, de Seki Sano; el teatro de Fernando Wagner. Conocí a Jodorowsky, que iba anualmente a la escuela, en San Carlos, a festejar el día de San Carlos y hacía locuras. La gente cree que nada más es elegir una carrera, pero eso no es cierto; necesitas ir mamando un montón de procesos visuales, auditivos, vivenciales. No es nada más tomar un curso de cinco años y decir ya la hice.
Pintaba como Picasso desde los doce años. A mí no me gustaba hacer jarritas ni ollitas; me gustaba el cubismo, la abstracción. En San Carlos igual pedimos un taller experimental luego-luego. Nos salimos de la escuela; a una cuadra teníamos un taller experimental otros dos compañeros y yo. Allá nos iban a dar clases los maestros y experimentábamos propuestas pictóricas. Lo que está haciendo muchos ahora, lo hacíamos nosotros en el 67.
Los Castro Leñero son amigos míos. Trabajaron en mi estudio de México. Ahora les dan las mejores galerías, están vendiendo, son exitosos y tienen premios nacionales e internacionales. Para que veas como cambian los tiempos. Yo he tenido la oportunidad también de convivir con Germán Cueto, con Mirella Cueto. Viví en casa de Mirella Cueto, la hija de Lola Cueto. Estuve en todo ese ámbito cultural europeo-mexicano, interesante. Hay que estar allí para imaginar la locura. Con Leonora Carrington, con toda esa gente yo convivía mucho. Era un ambientazo, con literatos, gente así que se reunía casi a escondidas para cantar música de Atahualpa Yupanqui como rebelión, en el 69. Si te agarraban con eso ibas a dar a la cárcel. En mansiones por la Condesa, por Virrey y las Lomas, por allí se hacían las reuniones, entre coñac y colecciones de arte. 

La enseñanza

Yo hacía cuadros enormes, que terminaba y los iba guardando en la escuela. Oye, regálamelo. Llévatelo. Pero fírmalo. No, no te lo firmo, pero llévate la tela. Yo produje y regalé y regalé. Descubres gente tramposa que te copia, que esto, que lo otro. Por otro lado, me ofrecían fácil las galerías, pero era casi como: suelta las nalgas y te damos espacio. Así no. Y dije: a ver, vamos a ver la realidad. De que me sirve tener un público que compre mi obra y el día que cambie de estilo ya no me la va a comprar.
La gente sigue en la ignorancia, insensible, sin la capacitación como espectador. Eso es gravísimo. Entonces decidí: me voy a dedicar a la educación, y me dieron la oportunidad de dar clases en la Universidad del Valle de México. Me gustó cómo transformé a los chavos, cómo se transformaron. Me dije: esto es lo mío, y eso me distrajo, y me dediqué a la educación. Me llamó más educar; me sigue llamando educar, hasta la fecha. Me llama más ir a la escuela, estar con los estudiantes.
Ahora creen que con motivar a los muchachos a que embarren un papel ya los liberaron, ¿pero de qué? El trabajo plástico, como muchas otras actividades, necesita su metodología, todo un proceso investigativo y de dominios viso-motores que no se aprenden de la noche a la mañana. No pueden generar creatividad tan fácil. A ver, ¿por qué no hacen literatura? Ah, verdad, es igual, pero exige también jugar, hacer trabajo lúdico, literario, y exige saber leer, y leer bien.
En el área plástica hay mucho descuido. En la escuela no existen los maestros, no trabajan la cuarta, la décima parte de lo que he trabajado. Yo trabajaba parte de la Bauhaus, que era llenar muros, composiciones de colores, de textura, de contraste, de estilo. Ahora creen que con hacer un culito y una chichi que le cuelgue a la mona son artistas geniales. Ni conocen una chichi ni conocen un culo de mujer, y de dónde sacan eso. Les digo: agárrense aunque sea, sóbense, pónganse frente a un espejito. Allí andan puñeteando en la cabeza cosas que no conocen.
No hay autocrítica ni autoexigencia, y eso es gravísimo, que el maestro no tenga esa capacidad. Siempre veía mis trabajos y decía: ni el ocho alcancé, pero tenías que sacrificar el ser el ídolo. Les decía a los alumnos: no soy monedita de oro y aquí se chingan. Tú vienes a aprender y yo te vengo a enseñar, y si el día de mañana podemos hasta coger, qué padre, pero ahorita de lo que se trata es de chamba, chamba y más chamba; solo así dejas claras cómo son las cosas.

El secreto

El éxito con los alumnos se lo atribuyo a que los respeto. Les das una visión de la realidad y les planteas otro ámbito. Generalmente los invitaba a comer a la casa. Comían algo que en su vida habían comido; bebían algo que jamás habían bebido y escuchaban música que nunca antes habían escuchado. Ellos carecen de la falta de respeto de los adultos, de la sociedad misma, y que los traten de otra manera, con modo, los sensibiliza más para abrirse. A parte, no los llevas a tu casa para soltarles un rollo.
Hay que empezar con la copa y la botana y platicar, platicar y platicar. Entran en el mundo que les planteo. Aprenden más. A veces intencionalmente llegaba tarde a clases y el grupo, solito, ya estaba chambeando. Otros maestros me preguntaban: ¿qué les das a tus alumnos? ¿Por qué? No estás y están chambeando. Pues es que los tienes que sensibilizar, no tiene uno por qué estar llevándolos como borregos. El chiste es que de ellos nazca, que se estén entrenando mientras yo llego. Si no llego, pues tienen que seguirle, y eso se los tienes que ir habituando con carácter, no con dureza. Eso me ha dado buen resultado, pero ese tiempo ahora no se lo da el maestro ni a sí mismo, ni al alumno ni a la institución. Van, se meten, dan su hora o sus dos horas de chamba, checan y se van; no hay más conexión, y yo siempre he estado individualizando el trabajo de los chavos. Sé quiénes son sus papás, dónde viven. Conozco su entorno.
Para mí, la única técnica de grupo que funciona es reunirnos y tomarnos unas copas. En mi desarrollo socio-humano eso me funcionó. He sido un borrachales toda la vida y sé lo que se mueve bajo el efecto del alcohol. No me ha fallado hasta ahorita.

Café Galería

Llegué a Colima en 1976. Dos meses antes conocí este lugar y me impresionó el paisaje. ¿Existe este sitio realmente?, me pregunté. Desde que llegué aquí me dije: esto es cuba. Manzanillo es el Manzanillo de Cuba.
En 1976 abrí también el Café Galería, todo un piso en el edificio Cázares. Allí me quedé diez años. Hubo allí obras de teatro, danza, música, conciertos. Todos los estudiantes del IUBA asistían. Iban los pintores y artistas visuales de esa época: José Negrete, Juan Carlos Reyes, Gil Garea. En mi café se hacía de todo; después, hasta shows travestis, que eran un existo. La inauguración duró tres días. Yo dormía en las mesas porque todo mundo se metía a mi recámara a coger, pero en la madrugada llegaba el menudo y la cerveza fría. Y seguía la fiesta.
A México mi familia llegó de Cuba en 1957. Mis padres se vinieron por problemas de inestabilidad, con Batista. Mi papá era jesuita. María Concepción Carlota, mi mamá, era muy entusiasta, trabajadora, muy disciplinada a la casa, al marido. Mi papá era contratista, trabajaba en fraccionamientos grandes, los electrificaba. Tengo seis hermanos y soy el segundo de a bordo. Soy de signo escorpión.
Mi padre nos enseñó a no soñar. Decía: no sueñen con lo kitsch, si no tienen para un original, nunca cuelguen una copia en casa, es de mal gusto. Si quieres un Picasso, guarda dinero y cómpralo, pero no se te ocurra un Picasso falso. Cuelguen lo suyo o no cuelguen nada. Mis abuelos tocaban instrumentos, mandolina, violín, guitarras, y cantaban. Mi abuelo materno hacía esculturas con huesos. Una locura. Todo mundo es de Matanzas, la segunda ciudad de cuba. Vivíamos en Unión de Reyes número 80.
Tengo una gran dotación de libros, de música y 356 camisas. Aquí en Colima he vivido en 34 casas. Viví feliz en el edificio Cázares, hasta que me afectó lo tóxico de tanto coche en la mañana, el ruido. Hacía lo que quería en ese edificio y el dueño me aguantaba. Discúlpeme que haya hecho ruido. No, profesor, usted puede hacer todo el ruido que quiera. Su ruido es maravilloso. Y dicen que era insoportable el señor ese. A las dos o tres de la mañana se oía mi música en varias casas a la redonda…

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comentarios
  1. Edu dijo…
    Esas palmeras son mas que palabras…
    20 de agosto de 2010 09:07
    miserenia breyer dijo…
    Gracias Edu por volver a mi región…
    Un fortísimo abrazo.
    20 de agosto de 2010 09:31
    Teuvo Vehkalahti dijo…
    Interesting blog, I like.

    All looking fotoblog Teuvo images

    http://www.ttvehkalahti.blogspot.com

    and yours comments thanks

    Teuvo

    Finland
    23 de agosto de 2010 22:04
    miserenia breyer dijo…
    Gracias Teuvo…
    Un abrazo
    26 de agosto de 2010 18:28

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